Creación de espacios únicos. Metodología de trabajo para nuevos conceptos y tecnologías

Un montaje audiovisual puede tener diferentes finalidades y también múltiples tratamientos. Tanto la imagen como el soporte de exhibición y los elementos utilizados marcan la diferencia dependiendo de la intención. Igualmente, perfilan la capacidad de alentar emociones o transmitir información. 

En algunos casos, un planteamiento básico monocanal (monitor, proyección…), puede ser suficiente. En otras ocasiones, la instalación puede tener una gran complejidad de equipamientos, programación y contenido. De cualquier modo, los medios empleados, técnicos y humanos, deben coordinarse adecuadamente. Hacerlo así, posibilita resultados adecuados a la finalidad buscada, al tiempo que se reduce la posibilidad de retrasos y excesivas variaciones, rentabilizando tiempos y recursos.

METODOLOGÍA DE TRABAJO

Una correcta metodología de trabajo para llevar a cabo una instalación audiovisual de carácter exclusivo, comienza con un estudio previo de la motivación y los fines que se persiguen. La recepción de ideas o conceptos generales que se plantean, junto con el estudio del espacio físico y de sus características arquitectónicas, son la base sobre la que se perfila un anteproyecto que recogerá un primer planteamiento que tiene en cuenta imagen, sonido, iluminación, equipamientos de exhibición o cualquier otro recurso y elemento que puede conformar la instalación, incluyendo posibles modificaciones o creación de elementos arquitectónicos (paredes, techos, instalaciones de electricidad, etc.) y de componentes mobiliarios o tecnológicos (programación, sincronización, inteligencia artificial…). 

Sobre ese anteproyecto se realizan las modificaciones que se consideren, incluso propuestas diferentes si fuera necesario, hasta definir un montaje delimitado en sus características generales. Al mismo tiempo, se procede de la misma manera con el discurso visual, elaborando propuestas sobre modelos de tratamiento, estilo, dinámica, ritmo, figuras, formas, argumento…

COORDINACIÓN DE EQUIPOS 

A partir de ahí, según el proyecto aprobado, se selecciona el equipo de trabajo en función de los requerimientos de la instalación audiovisual y se coordinan artistas, colaboradores o los profesionales necesarios para la realización integral del montaje. 

También es importante la gestión de permisos, autorizaciones o certificaciones. Su tramitación y adecuación a las especificaciones de proyecto y normativa resulta fundamental para la correcta finalización de la instalación.

En definitiva, resulta conveniente, siempre que sea posible, coordinar de manera centralizada todos los procesos que puede necesitar la instalación audiovisual de carácter exclusivo. Ello redundará en una mejor y más rápida adecuación del montaje al planteamiento original, algo que BLV aplica haciéndose cargo de cualquier proceso, recurso, obra o profesional necesario para llevarlo a cabo.