Videoarte. Instalaciones audiovisuales singulares y exclusivas

Las instalaciones audiovisuales singulares, basadas en conceptos artísticos, tienen cada vez más presencia e importancia en espacios públicos, instituciones, exposiciones, empresas o viviendas particulares. La singularidad y exclusividad de esta propuesta audiovisual enlaza directamente con las emociones y las percepciones más profundas. El coleccionismo y el mercado alrededor del mismo es otro de los aspectos inherentes al videoarte.
Instalación videoartística Centro Interpretación de la Mística. Ávila.
Instalación videoartística realizada por el colectivo BLV para el Centro de Interpretación de la Mística. Ávila.

Igual que en el pasado palacios, sedes institucionales o residencias se adornaban con grandes frescos o pinturas en paredes, bóvedas y techos, hoy el audiovisual y todas sus posibilidades puede ocupar en parte esa misma función. Con el paso de los años, aquellas obras de otro tiempo, se han convertido en objeto de admiración y de valor creciente como puede ocurrir hoy con determinadas obras audiovisuales.

En otras épocas, contar con obras realizadas ex profeso para un determinado lugar no tenía sólo una motivación tendente a mostrar un determinado estátus o singularizar un espacio físico. Su creación obedecía también a la necesidad de crear un entorno que facilitase la reflexión, la relajación, el entendimiento o predisponer favorablemente al visitante con respecto a su anfitrión. La instalación audiovisual con características artísticas puede cumplir esa misma función.

Los dispositivos tecnológicos actuales y sus posibilidades nos permiten hoy crear obras singulares casi autosuficientes, cambiantes, adaptables o inteligentes. Son mucho más que un elemento ornamental llamativo. Se convierten en parte de nuestra propia identidad, que nos define y proyecta al exterior, a los demás, una imagen de lo que somos o de lo queremos ser tal y como nos gustaría que nos percibiesen los demás. Además, se puede constituir, si así lo deseamos, en parte de un lugar especial que se construye de acuerdo a un determinado sentimiento o sensación que queremos recrear cada vez que accedemos a la contemplación de la obra realizada con un carácter tan exclusivo, único y diferente como lo eran las estancias de otras épocas que hoy nos siguen maravillando y por las que recordamos a sus habitantes.

Esa sensación puede ser diferente con cada contemplación, puesto que el audiovisual es cambiante por su propia naturaleza. En algunas obras descubrimos nuevas sensaciones, pareceres o ideas con cada visionado. Esa es una de las características que diferencia el vídeoarte de otras artes y que lo hace tan especial y sugestivo.

El propio montaje audiovisual puede ser también una excelente excusa para que un cliente o una persona visite nuestra residencia, institución o instalaciones. Muchas de estas obras se convierten en icónicas por sí mismas, polo de atracción e interés que facilita o predispone favorablemente a acudir a un lugar determinado y hacerlo con un espíritu propicio, abierto y con expectativas positivas hacia quien así lo recibe. Muestra, además, una implicación sincera de los habitantes y del lugar en su conjunto, personas que trabajan o viven allí y de las que transmite, al margen de las características de la obra, un compromiso con los otros, con la capacidad de actuar, de tomar decisiones o de hacerlo de manera que tenga en cuenta a los demás, aquellos que contemplan una obra creada para ser vista por los que son recibidos, transmitiendo subliminalmente un interés por compartir y recibir las inquietudes de los que llegan.

Todas estas reflexiones teóricas son aplicadas a diario y están contrastadas en estudios del comportamiento y sobre datos de efectividad y apreciación positiva que llegaron a mostrar una mejoría en el número de impactos positivos en diferentes áreas estudiadas (establecimiento de contactos, duración de los mismos, consecución de objetivos, imagen proyectada; nivel de confianza, etc.). De manera global, se estimó en un mínimo significativo del 12%, lo que supone una importante mejora sobre los datos previos que, también de manera global, incrementó los resultados positivos evaluables directamente sobre la situación previa. Se estableció como una inversión de rentabilidad positiva en un corto periodo de tiempo, siendo su efectividad mayor cuanto mayor es el periodo temporal de estudio, relacionado también con el de utilización de nuevas imágenes sobre la misma instalación audiovisual (en algunos casos, puede ser interesante crear desde un principio dos, tres o más versiones o películas para un mismo montaje o instalación, y que estas películas cambien según una determinada intención o interés respecto a la misma y por cuestiones concretas).